Capítulo 61 — Rostros entre sombras
El viento de Moscú soplaba tranquilo aquella tarde cuando la señora Ludmila entró en el salón de un hotel lujoso, donde se celebraba una de las tantas reuniones “de beneficencia” de las damas de alta sociedad. Su silueta elegante, su porte impecable y su nueva apariencia la hacían lucir irreconocible. El cabello, antes oscuro y recogido en moños discretos ahora caía en una melena castaño claro con ondas suaves que enmarcaban un rostro sereno, aunque detrás de