Capítulo 60 — Fuego en la sangre
El amanecer llegaba con un tono dorado sobre los ventanales del nuevo refugio. El aire era fresco, húmedo, y la tierra olía a
tierra. En el campo de entrenamiento que Dimitri había hecho construir detrás de la mansión, se escuchaban disparos secos y rítmicos, como una sinfonía mecánica que rompía la calma del bosque.
Anastasia apretó el gatillo una vez más. El casquillo voló hacia atrás y cayó al suelo con un leve tintineo metálico. Frente a ella, el blanco ten