Capítulo 35 — La vida que comienza
Esa mañana, Anastasia abrió lentamente el armario que la enfermera había preparado para ella. Dentro encontró varios vestidos sencillos y discretos, escogidos con la misma sobriedad con la que habían vivido hasta ahora, como si la simplicidad fuese un manto protector. Dudó un momento antes de rozar la tela de uno color azul claro, de corte suelto, que apenas acariciaba su vientre redondeado. Aún no se atrevía a usar vestidos de esos que la enfermera días antes