Capítulo 42 — El traslado
La decisión ya estaba tomada. Dimitri no necesitó convocar una masiva reunión para anunciarla; su sola presencia imponía la certeza de que lo que él decía se cumpliría. Había estado observando los movimientos sospechosos en las inmediaciones, los informes que Igor le entregaba cada noche, y comprendió que la mansión en la que se encontraban ya no era segura. No podía arriesgarse a que Anastasia y el hijo que crecía en su vientre quedaran expuestos por su deseo de queda