Capítulo 41 — Enemigo al acecho.
El reloj de la habitación apenas marcaba las tres de la madrugada cuando Dimitri abrió los ojos de golpe. No había ruido alguno en el exterior, salvo la respiración tranquila de Anastasia a su lado. El silencio, sin embargo, le resultaba más perturbador que cualquier disparo en plena noche que pudiera sonar. Había aprendido que la calma absoluta casi siempre anunciaba tormenta y en ese momento, sin cerebro funcionaba más rápido de lo normal, atento a cualquier s