YELENA
Tres días.
Tres días largos, molestos y frustrantes, y Tyler aún no había logrado comunicarse conmigo.
Se suponía que regresaría ayer. Se suponía que nos veríamos ayer. Y en cambio, su número no dejaba de sonar mientras viajaba a la luna sin cobertura. Llamé y llamé hasta que mi teléfono empezó a calentarse como si quisiera pelear conmigo.
Así que cuando finalmente me llamó hoy, no sabía si alegrarme o enojarme.
"Hola, nena", su voz tarareó al otro lado del teléfono, suave y cálida, lo s