YELENA
Me desperté cansada.
No era el cansancio normal.
Era un cansancio profundo, pesado, como si algo dentro de mí se negara a moverse. Mis ojos se quedaron fijos en el techo durante un buen rato, vacíos, como si aún intentara recordar cómo sentir.
Trabajo.
Se suponía que debía ir a trabajar.
Exhalé lentamente y giré la cabeza. No… no podía. Hoy no. Mi cuerpo no estaba preparado, mi mente aún menos, aunque ni siquiera le dije nada al director. Le enviaría un mensaje más tarde.
Solo hoy.
Neces