YELENA
Han pasado dos años desde que me casé con Tristan, y, para ser sincera, no fue el sueño que me había imaginado. No fue el cuento de hadas que solía pensar en él.
Por fuera parecíamos perfectos, Alfa y Luna, la pareja ideal de la manada Luna Azul, pero por dentro, sentía que ambos lo estábamos forzando.
Y, Dios mío, lo amo. Lo amo tanto que a veces me asusta. Nunca pensé que mi corazón pudiera albergar tanto amor y tanto dolor a la vez.
Me trataba bien cuando quería, pero últimamente, su