KAT
—¿De verdad le dijiste eso? —pregunta Alma riendo —. No te puedo creer. ¡Qué cruel eres!
Me encojo de hombros.
—Me estaba coqueteando, es un adulador. No sé con cuáles intenciones lo hacía, pero se merecía que le dijera eso de su nariz —murmuro alzando la cabeza para mirarla —. Aunque tenga la nariz más perfecta que pueda existir.
La luz de la luna nos alumbras mientras recogemos corteza de los árboles. Bueno, yo observo mientras Alma corta la parte exterior de los troncos, lo hace co