CAPÍTULO 17
BABI
Mis ojos parpadeaban, se abrían y cerraban una y otra vez mientras intentaba despertar del sueño profundo que sentía, una brisa cálida rosaba mi rostro, el dolor en la muñeca inquietaba mi cuerpo angustiado, al mismo tiempo que la luz del sol incomodaba mis pupilas, sentía el olor a pasto mojado en el mismo instante que mire a la mujer que me había secuestrado de la casa de Mabí, ella estaba frente a un volante, sin duda íbamos en un auto y aun sentía la sensación de no conecta