CAPÍTULO 18
BABI.
La neblina y la oscuridad se conectaban de manera perfecta en aquel lugar donde mi cuerpo reposaba sobre un piso mojado, me levante lentamente soltando un grito que hizo eco en la tiniebla “Hola”, repitiéndose una y otra vez ¿Hay alguien?, sin recibir respuestas, caminaba sobre el pasto mojado, sentía frio y calor al mismo tiempo, había chozas abandonadas y restos humanos sobre un gran charco de sangre, mientras el fuego consumía la aldea, corrí con gran furor necesitaba ale