CAPÍTULO 23
BABI
Después de conocer que aquel lobo que marco mi piel había despertado “la magia” que según todos llevaba en mi interior; seguí enferma por días enteros sin poder levantarme de la cama, mi cuerpo experimentaba dolores, calambres, fiebre, convulsiones y constantes pesadillas, era difícil mantenerme despierta o consciente.
Mis ojos se abrieron con cierta pesadez, era la primera vez que al despertar me encontraba sola en aquella amplia