Alexis:
Cuando entramos en el dormitorio, ella se disculpa y va a refrescarse.
Entra en el cuarto de baño mientras yo me desvisto, disfrutando de la liberación que supone no tener el brazo escayolado. Todavía me duele el hombro izquierdo cuando hago ejercicio, pero estoy recuperando la fuerza y la amplitud de
mis movimientos. Ni siquiera la pérdida del ojo me incomoda demasiado; los dolores de cabeza y los efectos de la vista cansada están remitiendo día tras día
En resumidas cuentas, casi h