Amy:
Respiro de manera entrecortadamente, intentando seguir su consejo, lucho contra el
deseo de apretar cuando me penetra despacio el culo. Sé por experiencia que duele mucho menos si no estoy tan tensa, pero mi cuerpo parece decidido a luchar contra esta intromisión. Después de meses de abstinencia, es como si fuera virgen de nuevo, y siento una gran presión ardiente cuando mi esfínter se abre.
—Oh, sí, por favor… —Se lo suplico despacio y en voz baja mientras empuja rudamente más
adentro