Isabella, caminando rápidamente hacia la puerta de embarque, se detiene en seco al ver a Valeria en la fila. Intenta desviar la mirada y mantenerse a distancia, pero no puede evitar fijarse en que Valeria está conversando con un hombre mayor, de cabello canoso y porte distinguido. La situación le resulta intrigante, y, aunque sabe que no debería, observa un poco más.
Mientras Valeria parece absorta en la conversación, el hombre le da un sobre blanco, que ella guarda cuidadosamente en su bolso.