Mundo ficciónIniciar sesiónEl olor a café con leche todavía estaba fresco cuando di otro sorbo despacio. Mis movimientos eran lentos, cuidadosos… el corte todavía dolía, pero ya podía respirar sin tanto dolor.
La luz de la mañana entraba por las rendijas de la ventana y, por un momento, todo parecía tranquilo. Hasta que se abrió la puerta.







