Durante esos tres años traje a Chiara a vivir conmigo pensando que, no sé, las cosas volverían a ser como antes. Pero no volvieron. Y ahora empezaba a aceptar que quizá nunca volverían.
Chiara… ya no era la chica que conocí en la adolescencia.
Lo intenté. Dios sabe cuánto lo intenté. Intenté entregarme de verdad, intenté que lo nuestro funcionara. Intenté hacer el amor con ella como antes… pero era distinto. No era bueno.
Llegué incluso a dudar de mí mismo. Pensé que el problema era yo. Pedí ci