Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe desperté con la sensación de que ni siquiera había dormido. Me dolía el cuerpo, la cabeza parecía un molino girando sin parar, y lo único que quería era quedarme cinco minutos más en la cama. Pero tenía que trabajar.
Fui hasta el espejo y encaré mi reflejo. Las ojeras seguían allí, firmes como siempre. El rostro cansado, los ojos







