(Alessandro)
Ya estaba camino del restaurante, pero la escena seguía pegada en mi cabeza: Rafael arrodillado junto a Larissa, sujetándola con esa mirada preocupada, como si fuera el hombre correcto en el momento adecuado. Respiré hondo y desvié la mirada antes de hacer una tontería. Quería ir hacia ella. Quería que hubiera sido yo allí. Pero no podía. Hoy no.
Hoy tocaba enfrentar otra verdad —o al menos intentar descubrir una.
El restaurante era apartado, discreto, con pocas mesas ocupadas. Cau