Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Mamá! —la reprendió él, avergonzado.
Suspiré, sintiendo el peso de sus palabras. Mi corazón quería responder, pero mi cabeza sabía que la historia no era tan sencilla.
—Doña Fátima, le agradezco mucho sus palabras y el cariño de los dos. Pero, para ser sincera, acabo de pasar por







