Llegué a casa con el corazón aún ligero, lleno, desbordando. Desde que salimos del hospital no podía dejar de revivir el momento en que el médico dijo que el cáncer prácticamente había desaparecido. Mi padre estaba libre, y aquel nudo en el pecho que me acompañaba desde hacía años… por fin empezaba a deshacerse.
Decidí que hoy la cena sería especial.
Preparé la mesa con calma, elegí la mejor vajilla, encendí unas velas que llevaba tiempo guardadas y quise cocinar yo misma.
Un risotto de setas c