Respiré hondo antes de bajar del coche. Hacía tanto tiempo que no pisaba este lugar… Era como si una oleada de recuerdos me tirara de los hombros hacia atrás.
El edificio de la empresa de Alessandro seguía siendo imponente, lleno de cristal, espejos y esa energía tan suya. Pero ahora… ahora yo era distinta. Ya no era la Larissa que salió de allí hecha pedazos. Volvía con otra mirada. Más firme. Más madura.
Entré por recepción y no tardé en notar algunas miradas que se giraban hacia mí. Gente qu