Capítulo 136 - Alessandro.
Entré en casa sintiendo la rabia arder en mis venas. La puerta se cerró tras de mí con tanta fuerza que las ventanas del salón temblaron.
Mis pasos resonaban pesados sobre el mármol de la mansión. Cada músculo de mi cuerpo estaba tenso, cada pensamiento giraba en círculos en mi cabeza como si fuera a volverme loco.
El beso. La maldita de ese beso.
Avancé hasta la consola del salón y, sin pensar, lancé al suelo el primer adorno que vi. El jarrón de cristal se hizo añicos, pero no alivió nada de