Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl coche avanzaba por la carretera en silencio, pero el ruido del motor me retumbaba en los oídos. Diogo se había quedado con Fernando, organizando la detención de los hombres de Enzo y ocupándose de todo lo demás.
Tal vez era el cansancio. O el alivio. O simplemente las ganas de poner la ma







