Mundo ficciónIniciar sesiónMe quedé allí parado, frente al portón de la urbanización, con las manos temblando sobre el aro de la silla. El viento de la noche soplaba suave, pero me parecía demasiado frío para el calor que subía por mi pecho.
Aquel era el edificio donde Diogo tenía el piso. Y ahora… también era donde ella estaba.
Fe







