(Alice)
28-08 - Domingo
Llegué a casa con el corazón todavía acelerado y el sabor de ese beso negándose a marcharse. La noche estaba fresca, el portón chirrió como siempre al empujarlo y la luz del porche parpadeó, como queriendo apagarse del todo. Típico.
La casa estaba en silencio. Solo el sonido del ventilador de la habitación de Julio girando como una hélice vieja.
Dejé el bolso en el sofá, me quité las zapatillas y fui directa a su cuarto.
La puerta estaba entreabierta y, claro, allí e