Cuando creí que sería feliz.
Marlen no podía creer lo que sus ojos estaban viendo. Se quedó estática en su lugar, sin poder llorar. El llanto se trancaba en su garganta; eran demasiados golpes juntos. La vida le estaba dando una lección que no creía merecer. La mujer que le dio la vida solo la dejó tirada, y la recogió cuando le pareció de utilidad, jugando con su vida como si fuera un muñeco sin valor, borrando hasta los recuerdos de su hijo. Y ahora, la mujer que le había brindado amor verdadero, y sin condición, murió s