Liam Jones.
—¿Qué Ava hizo qué cosa? —La confusión y la furia hervían dentro de mí.
Mi padre intentaba darme explicaciones,yo me mantenía incrédulo.
—¡Te lo juro! No te miento, esa prostituta me destrozó la espalda con un látigo, mientras que los lame pisos de los empleados me sujetaban.
Al ver la expresión de mi rostro, papá se quitó la camisa. Era cierto que eran marcas frescas.
—Si son latigazos, pero eso no prueba de ninguna forma que Ava te agredió.
—¡Que fue ella!, ¡diantres!
Él llamó a