Ava Davis.
—¿Es esto lo que deseas?
Mi padre, el Alfa Edwards Hills, se encuentra parado enfrente de mí,mientras le doy uso a la caminadora que compré para ejercitarme en casa.
Su mirada intensa escanea cada uno de mis gestos,no puede ocultar su preocupación.
La intensidad de su expresión me obliga a responder.
—No voy a descansar hasta que esos lobos intrigantes me la paguen. —No detengo mi rutina de ejercicios.
Debo confesar que encuentro un extraño consuelo en esta rabia acumulada hacia L