Liam Jones .
Era un día importante, un hito en la historia de los consorcios Jones y Hills. Firmar ese contrato me había llenado de satisfacción.
Con un suspiro de alivio, tomé la botella de champán que había mandado a buscar y empecé a servirlo en dos copas cristalinas.
—Salud, socio —dije con una sonrisa amplia, levantando mi copa hacia Edwards, mi nuevo compañero de negocios.
Edwards sonrió, aunque su expresión tenía un matiz de nostalgia, como si estuviera atrapado en recuerdos lejanos.
—M