Liam Jones.
La lucha fue sangrienta. Cuerpo a cuerpo, no había espacio para el miedo.
Era una batalla marcada por el sudor y la sangre de guerreros que luchaban con ferocidad.
Frente a mí estaba el enemigo enmascarado que los comandaba, rodeado por su horda de lobos sanguinarios.
Sus alaridos de guerra atormentaban mis oídos; él solo quería una cosa: matar.
La oscuridad de la muerte cubría la manada, los guerreros caían uno tras otro, me llené de ira al ver a nuestros hombres, desplomados en el