Liam Jones.
La tarde había transcurrido entre risas y conversaciones amenas.
La compañía de Selene y Brad me resultaba grata, un bálsamo para el espíritu tras demasiada tristeza.
Tomamos café en el jardín de mi mansión, Selene y Brad lucían felices, casi como dos espíritus libres. En su propia burbuja ajenos a los problemas del mundo exterior.
La mención de Ava fue inevitable. Siempre lo era.
Nuestro pasado estaba tan enredado que parecía difícil desconectar mis pensamientos de ella.
Me alegra