42. Madre antes que todo
En el momento que Malcolm pronunció esas palabras, Josephine sintió que el mundo se detenía a su alrededor. El suave ronroneo del dirigible subiendo hacia las nubes se convirtió en un zumbido distante mientras su corazón daba un vuelco. Era simplemente imposible aceptar un trato así; significaba entregar todo lo que amaba, toda su vida que eran sus hijos. Era como un suicidio del alma.
—No —fue lo único que pudo decir Josephine, con la voz quebrada por la conmoción.
Malcolm se volteó a mirarla,