Unas ramas muy finas nos golpeaban la cara y nos picaban los tobillos y parte de nuestra piel que fuera visible. La oscuridad lo consumía todo, las sombras eran densas y nos rodeaban como la pesada tela de un manto.
Si tan solo nos protegieran al igual que lo haría una capa, si tan solo nos ofrecieran su ayuda como lo habían hecho numerosas veces en el pasado.
Algo cambió desde que obtuve mi magia, y eso fue lo suficientemente grande como para alterar la forma en la que las sombras actuaban