Mundo ficciónIniciar sesiónNo tuve más remedio que llamar a Clavka, quien acudió en el acto tras aquella inesperada emergencia.
— ¡No puede ser! —Dijo, tras tomarle el pulso.
— ¿Qué es lo que no puede ser?
— A Doniv la drogaron fuera de casa.
— ¿La drogaron? ¿Con qué?
Clavka me miró como s







