Mundo ficciónIniciar sesiónLa gobernadora de la ciudad me miraba fijo y a mi se me había puesto blanda y Doniv lo seguía intentando con todas sus fuerzas.
Simplemente me maldecía por estar en el lugar equivocado y a la hora equivocada.
— Perdón —Dijo ella, tras yo descubrir que su mirada pertenecía a la de alguien que estaba profundamente decepcionadx—. Venía a verte a tí pero me di cuenta que estás ocupado.







