Mundo ficciónIniciar sesiónUna vez que regresé del estacionamiento y de ir a dejar a Clavka hasta mi coche me quedé pensando en la idea de que nada en la vida podía ser más aleatorio que mi vida misma.
Sin previo aviso la gobernadora de la ciudad estaba ahí, de pie frente a la puerta de mi departamento.
Aquello no lo podía creer.
— ¿Y tú? —M







