64. A las ratas se las caza con fuego.
Narra Ruiz.
No pasaron ni dos días desde el robo y ya huele a traición en cada puta esquina. Lo juro: la ciudad entera se ha convertido en un chisme mal contado. Los basureros me miran con miedo, los cadetes con culpa, los socios con cara de "yo no fui". Y cada noche, el mismo informe sobre la mesa: “Ruiz, creemos que encontramos a las perras.”
No dicen “la banda de Lorena”. No. Dicen “las perras”. Porque así es como hablan los cobardes. Como si eso les diera distancia, como si no les temblaran