Capítulo 74. Sabor agrio.
Ver esa cicatriz muchas veces resbalaba sonrisa de boca de Johan, siempre que la veía al salir de la ducha era la cómplice de una guerra ganada contra la muerte.
Cuatro días atrás la repudió. Sus pensamientos ahogaban la sensación de victoria de una forma poco racional. Lo peor era que lo sabía, pero así como luchaba por no sentir repudio por cargar esa sangre en las venas, ahora saber lo que latía dentro de su pecho lo hacía mantener la vista fija en esas marcas rojas que cubrían la cicatriz.