Capítulo 6. Azul eléctrico.
—¿Estás bien? —preguntó Julian, inclinándose ligeramente hacia ella, sin dejar de posar para las cámaras.
—Perfecta —respondió, sonriendo mientras ajustaba su postura y evitaba, con todas sus fuerzas, volver a mirar hacia Johan.
No era el centro del mundo, solo existía entre un grupo de asesores, ajustándose el puño de su camisa bajo la manga de su chaqueta con un movimiento sin apuro, como si el tiempo tuviera que adaptarse a él. Siempre tan concentrado en él.
¿Qué demonios pensó la Salomé de