Capítulo 257. Resentimiento.
La sangre fría corrió por las venas de Catrina, quien ante la intuición, supo también que nada podría detener a Báltico.
—El punto, De la Riva...—se aproximó a Vito viendo también a la alemana, y a Salomé por consiguiente, asegurándose de que escucharan—. El punto es que tus padres no son los únicos que se asquearon de tí hace años. En realidad, no fueron los primeros.
—No...
Catrina se impulsó, haciéndose daño cuando, quien la sujetaba, reafirmó su puño en el cabello. La mantuvieron en