Capítulo 287. La hija de la bestia.
—No la toques…
Avery no respondió. Se acercó a la mujer en la pantalla, alzó una jeringa de su bolsillo y la mostró con claridad.
—Alguien me mostró cómo aislar el virus —expuso. No había apuro en su voz. —Y creo que hacer la prueba en un sujeto intacto puede decirme que tan bien lo hice a la primera.
—No… —la voz del tipo se quebró—. No sabes lo que estás haciendo…
Avery ladeó la cabeza apenas.
—Tú sí.
Ahora no se vio con ningún titubeo cuando inyectó a la mujer en la pantalla que reaccionó d