Capítulo 288. Nunca vulnerable.
En el subnivel de Aegis, el tiempo no avanzaba de la misma forma que en el exterior, en el cuál el ruido era incontenible.
Mientras Démetriou cedía, mientras Avery lo obligaba a desarmar su propia creación palabra por palabra, en otro punto del mapa la realidad avanzaba con la misma violencia, pero en una versión más pulcra por hombres que vestían trajes y golpeaban sus copas llenas.
La euforia continuaba y las imágenes se repetían en cadena nacional: ondeando banderas, rostros llorando, perio