Capítulo 241. El gato también cae.
El lente de la cámara capturaba el rostro de la alemana, quien dejaba que sirvieran lo elegido. Ella lo sabía y no hizo ningún movimiento fuera de lugar. Aunque su mente repetía lo que había visto en el pequeño trozo de papel que ahora estaba bajo el plato. Ni siquiera lo tomó. Podría ser visto por quien la seguía.
Se había arriesgado mucho al robar archivos. En realidad nunca había sido tan peligroso hacerlo como en esta ocasión. Sencillamente porque no trataba con un empresario, ni algo simi