Capítulo 214. Cinco rounds perdidos.
El pequeño Zaker estaba igual de entusiasmado que su madre al salir de casa. Y hacerlo sin prisas o cubierto del rostro en todo momento, hizo más agradable su paseo. De cierta manera, que Livia estuviera tranquila, también lograba calmar al niño de apariencia hipnótica. Esa mirada verde tenía algo que hacía que aquel que la viera, quisiera hacerlo un poco más. La belleza en ellos era casi surrealista.
Aunque algo no la dejaba tranquila al notar ciertas miradas en los Centinelas que la seguían.