Capítulo 177. Simple como impactante.
El aroma a comida llegó a sus fosas nasales, el sonido del gol que celebraban en el televisor dejó de ser visto, cuando se giraron para ver a la mujer que entró con la nariz roja y tres bolsas que Ulric le arrebató.
—¿Sabes cuanto teníamos esperando?— buscó una de las cajas, tomó algunos palillos y se sentó para tragar de manera desordenada. —¿Qué demonios te pasa? Parece que fuiste a pedir la comida a un panteón.
—Traje la comida, ¿no? Debería bastar— Catrina se quitó la bufanda que dejó s