Capítulo 16. Artillería femenina.
Salomé abordó la camioneta usando ropa cómoda, pero que no se viera tan desastrosa como su pijama. Mientras Julian apenas pudo apartar los ojos de ella.
—Estás embobado y aún no uso toda mi artillería femenina— su prometida se puso el cinturón sobre el pantalón, mientras cerraba la ventanilla.
—¿A donde van?— preguntó Zadye. —Creí que me estarías esperando para lo que mencioné.
—Eso fue hace días, Zadye— contestó Salomé. —Mi tiempo está cubierto y si te digo una hora, llegas o lo pierdes.
—N