Capítulo 150. El enemigo.
Johan abrió la puerta que estaba con la cerradura descompuesta, hallando prendas mojadas en el piso, platos vacíos y biberones llenos. Ahí había estado Livia. Ya no estaba en la casa, eso era claro.
Y no tenía tiempo para averiguar más cuando el cronómetro seguía su curso. No la encontraría de todos modos, porque Livia avanzaba por la carretera oscura, con el alma hecha pedazos y el corazón golpeando como un tambor de guerra de la que quería huir, pero estaba en ella. No podía huir.
Miraba a