Capítulo 128. Hálito de vida.
Zapatos resonaron cuando la puerta se abrió casi veinticuatro horas después del acontecimiento que aún llenaba los diarios por cada estado. El bolso crossbody cayó cerca de la cama haciendo que Vito elevara el rostro para ver la chica con falda gris con la abertura en la pierna izquierda, antes de verle el rostro, apenas un segundo.
—¡Me voy a casar!— Salomé no dudó en levantar su mano hacia Vito, quien estaba con un destornillador arreglando su mesa, antes de que su amiga se lanzara sobre él,