Un rayo de luz daba directamente a mi cara, intentaba taparme con la manta para no levantarme de la cama, pero después recordé lo que había pasado hace pocas horas, me quité la manta y miré el reloj que había en la mesa, era las diez de la mañana y yo aún seguía en la cama. Mire a mí alrededor dándome cuenta de que no estaba en mi cuarto, si no en la de Max, del que por cierto no estaba. Fui hacia el baño para ver si estaba ahí pero no, así que supuse que se había ido a alguna parte. Chico madr